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Sector Portuario

Dólar barato: por qué los floricultores de Boyacá están prendiendo las alarmas

Redacción NPSM

Dólar barato: por qué los floricultores de Boyacá están prendiendo las alarmas
Para un exportador, un dólar barato no es una buena noticia: es una pérdida directa. Eso es exactamente lo que están viviendo los productores de flores de exportación de Boyacá, que llevan meses viendo cómo cada dólar facturado en el exterior se convierte en menos pesos al aterrizar en la cuenta. La ecuación es simple y por eso duele tanto. Las flores se venden afuera en dólares, pero prácticamente todo lo que cuesta producirlas —salarios, servicios públicos, insumos nacionales, mantenimiento de invernaderos, transporte interno— se paga en pesos colombianos. Cuando la tasa de cambio se revalúa, los ingresos caen y los costos siguen exactamente donde estaban. O peor: siguen subiendo. Los números que explican la angustia La presidenta ejecutiva de Asocolflores, Laura Valdivieso, ha sido enfática al describir el momento: los sectores altamente exportadores como el floricultor están recibiendo cerca de 30% menos ingresos que hace año y medio. Y en paralelo, los costos de producción han aumentado entre 35% y 40%. Ese cruce —menos plata entrando, más plata saliendo— es lo que el gremio ha calificado como una coyuntura sin precedentes para la industria. A eso se suma un tercer frente: el nuevo arancel que Estados Unidos aplicó a determinadas importaciones colombianas. No es un detalle menor, porque Estados Unidos concentra alrededor del 80% de las exportaciones de flores del país. Cualquier cambio en las condiciones de acceso a ese mercado se siente de inmediato en las fincas. Por qué Boyacá pesa más de lo que sugieren las cifras En el mapa de la floricultura colombiana, Cundinamarca concentra 71% del área cultivada y Antioquia 27%. Boyacá, junto con el centro-occidente del país, representa cerca del 2%. Ese 2% engaña. En municipios boyacenses donde el cultivo de flores es una de las pocas fuentes de empleo formal rural, la proporción nacional importa poco: lo que importa es que una finca que reduce turnos o cierra deja un hueco que la economía local no reemplaza fácilmente. La floricultura es, en todo el país, uno de los mayores generadores de empleo formal en el campo, y en las regiones donde tiene menos escala esa dependencia es más frágil, no menos. El sector no tiene mucho margen de maniobra La floricultura colombiana exporta cerca del 97% de lo que produce. No hay un mercado interno al que replegarse cuando el negocio externo se complica. Tampoco es un cultivo que se pueda pausar: los invernaderos, la mano de obra calificada y los ciclos de siembra exigen operación continua, y frenar hoy significa no tener producto para San Valentín o el Día de la Madre, las temporadas que sostienen buena parte del año. Las salidas que el sector viene discutiendo apuntan en tres direcciones: Coberturas cambiarias. Muchos floricultores ya cubren buena parte de sus ventas, pero las coberturas amortiguan, no eliminan, una revaluación sostenida. Diversificación de mercados. Reducir la dependencia de Estados Unidos ampliando presencia en Europa, Japón y otros destinos. Eficiencia en costos. Un terreno estrecho cuando el mayor componente es laboral y está indexado. Lo que hay que mirar en los próximos meses El comportamiento de la tasa de cambio será determinante, pero no es la única variable. La evolución de la política arancelaria estadounidense, el costo de los fletes aéreos y el ajuste del salario mínimo del próximo año van a definir si la floricultura boyacense aguanta el ciclo o si empieza a verse reducción de área sembrada y de empleo. Para los productores, entre tanto, la conversación ya dejó de ser sobre márgenes. Es sobre sostenibilidad del negocio. Con información de Asocolflores, Blu Radio, La FM y HSB Noticias. Fuente original: Productores de flores de exportación en Boyacá se declaran preocupados por el bajo precio del dólar — Caracol Radio.